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Viriato, la Rebelión Lusitana contra Roma.

Imagen | Civitas Pacensis.

Viriato A través de la historia antigua se descubren personajes heroicos que realizaron grandes hazañas, gestas o sacrificios en favor de su pueblo o su reino. Ejemplos de esto son el Rey Leónidas de Esparta y su defensa del paso de las Termópilas o el propio Alejandro Magno, el conquistador del imperio persa con un número de soldados bastante inferior que el de su enemigo.

En España tenemos también algunos personajes históricos que debido a la pésima propaganda que se hace por parte de las instituciones competentes de nuestro pasado no son conocidos por la mayor parte de la población.

Uno de esos personajes es Viriato, el pastor que se convirtió en el rey y caudillo de un pueblo prerromano llamado lusitano, un pueblo de linaje celta que se estableció hacia el siglo VIII o VII a.C. en las actuales provincias de Cáceres, Zamora, Salamanca, León, y parte de Portugal.

En el año 150 a.C., un joven pastor conseguía escapar a la masacre de lusitanos perpetrada por Galba.

Durante siete años, su genio militar frenaría a las legiones de Roma. “Recobraron ánimo los lusitanos gracias a Viriato, hombre de gran habilidad, que de pastor se hizo bandolero, de bandolero se convirtió súbitamente en militar y general, y de no abandonarle la suerte hubiera sido el Rómulo de España”.

Así resume la trayectoria de Viriato el historiador hispanorromano Lucio Anneo Floro. Es Apiano quien en la parte de su Historia romana dedicada a Iberia introduce la figura de Viriato a raíz de la famosa felonía del gobernador romano de la Hispania Ulterior, Servio Galba, el año 150 a.C. Los guerreros lusitanos, cogidos entre dos fuegos (el gobernador de la Hispania Citerior, Licinio Lúculo, había acudido en ayuda de su colega) decidieron rendirse.

Galba, con el señuelo de proporcionarles tierras donde vivir en paz, los concentró en un determinado lugar, divididos en tres grupos, y tras hacerles entregar sus armas ordenó a sus legionarios acabar con ellos. Según el detallado relato de Apiano, “pocos de ellos consiguieron escapar, entre los que se encontraba Viriato, que no mucho después fue el caudillo de los lusitanos y aniquiló a muchos romanos y dio muestras de grandes hazañas”.

Hasta ese episodio, el más cruel y vergonzoso de la conquista romana de la península Ibérica, las fuentes casi nada nos dicen de nuestro personaje. Sí coinciden en atribuirle un “humilde linaje” y situar su nacimiento en la parte de la Lusitania próxima al océano. Esta región de la Península se extendía desde el Duero hasta las desembocaduras del Guadiana y el Guadalquivir, y coincidía más o menos con el territorio de la provincia romana del mismo nombre que el emperador Augusto creó más de un siglo después. De su etapa de “pastor” nada sabemos: ni sobre la especie de ganado, ni si pertenecía a su familia o bien lo cuidaba al servicio de algún amo.

El paso de pastor sin recursos a “bandolero” (“ladrón”, para la mayoría de los autores romanos) debió de ser natural para él en cuanto alcanzó la edad adulta. Que los habitantes de las tierras más pobres y ásperas se dedicaran a saquear las de sus vecinos más ricos era lo habitual entre los pueblos de esta zona de la Península. El año 147 a.C. Viriato fue designado general en jefe. Según Apiano, era “amante de la guerra y un señor de la guerra”; para Diodoro, era “belicoso y conocedor del arte bélico”. Para estrenar su jefatura ideó una estratagema mediante la cual sorprendió al confiado gobernador Cayo Vetilio y consiguió cumplir su palabra poniendo a salvo al ejército lusitano.

Cuando la noticia se difundió aumentó su prestigio y se le unió un gran número de hombres procedentes de todas partes. Así se reunió alrededor de Viriato un ejército heterogéneo de varios miles de hombres (lusitanos y célticos, pero también vetones, vacceos, bastetanos) que le seguían ciegamente. A esta fidelidad hacia su persona contribuían, a parte de su prestigio como estratega, su conducta con los hombres: era el primero en la batalla y también el primero en soportar la extrema dureza de la vida en el monte; asimismo, era justo en el reparto de premios y castigos, y totalmente desaprendido a la hora del reparto del botín.

Al frente del ejército, Viriato libró una guerra que duró ocho años. En los tres primeros, el éxito estuvo de su parte. Primero derrotó a Vetilio, que había seguido acosándole tras la escaramuza anterior. En los dos años siguientes, Viriato derrotó a todos los gobernadores que Roma envió contra él. El Senado romano, alarmado por las noticias que llegaban de Lusitania, decidió enviar allí al cónsul Fabio Máximo, y esta vez la victoria se decantó hacia el lado romano.

Tras el fracaso ante Máximo, el ejército lusitano se rehízo y siguió humillando a sucesivos generales romanos hasta que Roma echó mano de otro general prestigioso, Serviliano, hermano de Máximo, que llegó a Lusitania con 20.000 hombres, más de diez elefantes y trescientos jinetes provenientes de Libia. Serviliano fue tras él, pero de nuevo la astucia de Viriato le ganó por la mano. Viriato decidió aprovechar ese momento para forzar un tratado de paz no ya con Serviliano, sino con el mismo pueblo romano. El Senado lo ratificó y declaró a Viriato “amigo de los romanos”. Tan lejos había llegado el antiguo “pastor lusitano”.

Sin embargo, en el 139 a.C., Viriato falleció víctima de una traición, al ser asesinado por tres de sus lugartenientes, comprados por el gobernador romano Servilio Cepión.

Dicen que cuando estos tres traidores cometieron ese crimen y se presentaron ante los romanos estos les despidieron sin pagarles con un lacónico mensaje que ha quedado para la posteridad: Roma no paga a traidores.

Sin embargo lo más probable es que este pasaje perteneciera más a la leyenda que a la realidad y los tres conspiradores sí recibieran una gran recompensa por su acto, acto que puso fin a la vida de uno de los personajes que pusieron en más aprieto la presencia y la colonización romana de Iberia.

Fuente | National Geographic.

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6 comentarios
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6 comentarios:

Diego Martínez dijo...

Interesante historia de Viriato, me ha gustado y eso que soy fan de la serie de Antena 3 "Hispania".

Un abrazo.

JRio dijo...

Celso, gracias por esta lección de historia.
Aunque ya me fastidiaste el final de Hispania, je, je. De todas formas hay un cuadro muy famoso llamado "la muerte de Viriato", con lo que ya me esperaba un mal final.

Un abrazo.

Celso dijo...

@JRio como al final de la segunda temporada ya avanzaron la "La muerte de Viriato" pues como que fue Antena 3 la que jodió la serie ¿no?.

Un abrazo.

Bruno Fernández dijo...

La historia está realmente bien, te ha quedad estupenda.

Lástima que Antena 3 ya se haga cargado la serie con el anuncio de la muerte de Viriato, pero bueno, una vez conocida su historia ya sabemos como acaba.

Salu2.

Rodrigo Rodríguez dijo...

Interesante artículo y buena lección de historia.

Como dices lástima que no se hablen de esos personajes pero gracias a la TV recuperan algunos interesantes como es el caso del que hablas en este artículo.

Un abrazo.

Thiago dijo...

Bueno, vaya personaje... este Viriato. ahora hay una serie en la tele que cuenta su historia. Pero como es español es asi un personaje un poco cutre. Si fuera inglés o francés, hoy sería mas famoso que Robin de los Bosques o que el Conde de Montecristo, jaaj

Bezos.

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